Historia de las manzanas de Washington
En los fértiles valles y planicies del extremo oeste de los Estados Unidos, los cultivadores atienden huertos que producen las mejores manzanas del mundo. Más de 175,000 acres (70,700 hectáreas) de huertos de manzanas están enclavados en las estribaciones orientales de las pintorescas montañas Cascade con elevaciones que van de 500 a 3,000 pies (152 a 914 metros) sobre el nivel del mar. Los huertos se irrigan con abundante agua fresca que viene de las montañas.
Los pioneros descubrieron el área a inicios del siglo XIX y para 1826, los primeros colonos ya se habían dado cuenta que la tierra rica en cenizas volcánicas y el abundante sol de la región creaban las condiciones perfectas para cultivar manzanas. El clima árido también acarreaba menos problemas con insectos y enfermedades, lo que le brindaba un aspecto terso a las manzanas. Al notar la salud y el vigor de los manzanos plantados junto a las orillas de los arroyos, los pioneros desarrollaron sistemas de irrigación y para 1889 se establecieron huertos comerciales. La mayoría de los distritos cultivadores de manzanas del estado todavía se ubican junto a las orillas de los principales ríos.
El tamaño promedio de un huerto es de alrededor de 50 acres (20 hectáreas) pero algunos abarcan hasta 3,000 acres (1,212 hectáreas) y emplean a 300 ó más trabajadores todo el año. Entre 35,000 y 45,000 recolectores se emplean durante el punto máximo de la cosecha. Los cultivadores del estado de Washington cosechan con éxito una amplia variedad de manzanas que incluyen a la Red y la Golden Delicious, la Granny Smith, la Braeburn, la Jonagold, la Fuji, la Gala y muchas más.
Los cultivadores de huertos mejoran de manera continua los métodos de cultivo para producir manzanas que sean más crujientes, jugosas, sabrosas y que se conserven mejor en el almacenamiento.
Los nuevos plantíos de alta densidad aceleran la producción de los huertos mediante el uso de árboles enanos. Estos nuevos plantíos proporcionan a los cultivadores de huertos un rendimiento más rápido de su inversión al permitirle a los cultivadores responder de forma más rápida a las demandas cambiantes de nuevas variedades por parte de los consumidores. Los árboles más pequeños mejoran la eficiencia de la cosecha porque reducen el uso de mano de obra de forma considerable. Ya que cada manzana se recolecta a mano, los árboles más pequeños significan menos trabajo con escaleras lo que ahorra tiempo y dinero a los cultivadores.