Control de plagas integral (IPM)

El control de plagas integral (Integrated pest management o IPM) es una filosofía de control de plagas que se basa en los principios de la ecología. El IPM se puede concebir como una estructura cuya fundación se establece en un sólido conocimiento de la biología y ecología de las plagas y sus enemigos naturales. Con base en este conocimiento, se utilizan modelos predictivos, umbrales de tratamiento y monitoreo para determinar el uso adecuado de distintas tácticas de control. Varios controles tácticos (biológico, químico, conductual, cultural y genético) se utilizan para evitar la pérdida de los cultivos, producir fruta de calidad y minimizar los efectos dañinos para el medio ambiente. La definición de IPM adoptada por los fruticultores de Washington es la siguiente: "La administración integral de plagas es un proceso de toma de decisiones específicamente en el sitio, con base en la información y que emplea tácticas múltiples, que es rentable para el cultivador y promueve la salud y calidad del medio ambiente".

Diagrama de IPM

El IPM requiere un enfoque más tolerante para el control de plagas que los programas que dependen principalmente de los insecticidas. Eliminar todos los insectos y ácaros del huerto no es el objetivo del IPM. Los enemigos naturales (depredadores y parásitos) se conservan tanto como sea posible. Por ejemplo, las plagas que atacan la maleza casi siempre se pueden tolerar en densidades mayores que aquellas que atacan a la fruta, lo que le brinda a sus enemigos naturales una oportunidad de controlarla. El estado de Washington es reconocido por el control integral de los ácaros araña. Se utilizan insecticidas selectivos para el control de plagas dañinas para la fruta y, por lo tanto, se conserva un ácaro depredador, que sirve para controlar a los ácaros araña. La conservación del ácaro depredador evita que los cultivadores de manzanas tengan que aplicar pesticidas adicionales para el control del ácaro araña.

Bicho El IPM no excluye el uso de insecticidas pero intenta usarlos juiciosamente y como la última línea de defensa contra las plagas. El IPM reconoce que los insecticidas son una de las mucha herramientas disponibles para controlar plagas y entre más herramientas se incluyan en un programa de control, éste será más estable. Por ejemplo, la plaga clave de la manzana es la palomilla de la manzana. La larva (oruga) de esta palomilla perfora la manzana lo que la hace no apta para venderse. Los cultivadores de Washington utilizan feromonas, un control del comportamiento, como base para controlar esta plaga y complementar su efecto conforme sea necesario con insecticidas selectivos, que a su vez conservan los controles biológicos en los huertos. Los cultivadores de manzanas han logrado reducir el uso de insecticidas hasta en un 50% mediante el uso de feromonas para controlar a la palomilla de la manzana.

Bicho

Para obtener más información sobre el IPM en la industria de los árboles frutales del estado de Washington, visite la página de Internet del Centro de extensión e investigación de árboles frutales de la Washington State University en http://entomology.tfrec.wsu.edu/.

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